miércoles, 27 de agosto de 2008

La cosa no cambia, pero...

No es muy difícil darse cuenta de lo que uno escribe en el pasado llega a parecerse tanto con el presente. A veces, salvo por ciertos detalles, las cosas van repitiéndose. Tras ese marzo de soledad, en abril me decidí a salir de la casa de nuevo a un mini depar, a mi cucho , como lo llame a su tiempo, en el cual duré algo más de dos meses. Me sirvió de mucho el aislamiento, hasta que mis taitas decidieron mandarme a la casa de ellos por el norte. En medio de ese período viviendo en ese cuchitril volví con la chiquita y también terminé. Luego vino el último regreso y la inmediata terminación, hasta que, hace unas tres semanas, ella me dijo: ya me conseguí otro gil.
Ahora hago una cosa distinta en mi trabajo. Deje deportes para ir a mundo. Buen cambio. Realmente el único al que podía aspirar. Se hizo efectivo, por fin, mi ascenso, aunque con apenas 55 dólares de por medio. En fin. Sigo siendo aquel y no. Lo importante es que sigo batiéndome cuerpo a cuerpo con la vida.