Bueno vale la pena esta entrada para cerra el círculo cojudo este. Creo, espero y quiero tener la certeza de que no volveré a mencionar este tema cojudo de que me llame o me escriba por mi cumple.
lunes, 8 de diciembre de 2008
sábado, 1 de noviembre de 2008
Un chance asentado
La risa aún juvenil de mi pana Paúl, antes que hacerme sentir humillado, luego de que le conté la última que pasó con la omota, me terminó por bajar al piso. Luego la indiferencia y hasta su actitud aún mas burlona cuando le conté algunos detalles -no todos obvio-, me hicieron darme cuenta de mis patadas de ahogado.
En verdad yo la cagué larguísimo cuando estaba con ella. No lo niego. Solo que me di cuenta luego de que la quería. O que por lo menos pensaba que la quería. Bueno. Es cierto. Esa huevada ya estaba cagada. Y si la busco, como dice el pana, me dará mi tortazo. Me hará daño. Está aún súper resentida. Y con razón. Al son de Paúl: "si le buscas solo te hará daño, porque eso quiere".
Bueno. Hay que tomar en cuenta que el pana pasa por una huevada mucho más grave y complicada. La mujer le jugaba a dos puntas y, en un semi ataque de honestidad (digo semi porque la gran puta no se atreve a decirle que anda con otros, o por lo menos con otro), le cortó. Le hizo un favor al pana, pero lo vuelve a sumergir, porque él la quiere. Debería decidirse a cortar, a adelantar el trámite de divorcio, a cagarle a esta otra perra lasciviosa. Pero bueno. Somos hombres. Somos débiles.
Bueno, volviendo a mi caso, ahora creo que ya estoy, por fin, sacando la cabeza. No me queda de otra. Hoy, primer día de un feriado que se alargará dos jornadas más, vine a la zona. A comer. A joder. Antes que se acabe la plata. No hay mucho. De pronto la llamada de un pana inesperado, Efraín, para ir a chupar a la casa. Jajajaja venir acá y de pronto regresar al barrio y joder. Bueno. No es mala. Por lo menos no toy tan solo y de vez en cuando algún pana se acuerda. Ya veremos. Por lo pronto he dejado de pensar en que está haciendo la omota, de imaginarme que en cualquier momento y lugar me la topo a ella y a su cojudo. Ya es un avance.
Ya me estoy levantado gran putas. Cuídense.
En verdad yo la cagué larguísimo cuando estaba con ella. No lo niego. Solo que me di cuenta luego de que la quería. O que por lo menos pensaba que la quería. Bueno. Es cierto. Esa huevada ya estaba cagada. Y si la busco, como dice el pana, me dará mi tortazo. Me hará daño. Está aún súper resentida. Y con razón. Al son de Paúl: "si le buscas solo te hará daño, porque eso quiere".
Bueno. Hay que tomar en cuenta que el pana pasa por una huevada mucho más grave y complicada. La mujer le jugaba a dos puntas y, en un semi ataque de honestidad (digo semi porque la gran puta no se atreve a decirle que anda con otros, o por lo menos con otro), le cortó. Le hizo un favor al pana, pero lo vuelve a sumergir, porque él la quiere. Debería decidirse a cortar, a adelantar el trámite de divorcio, a cagarle a esta otra perra lasciviosa. Pero bueno. Somos hombres. Somos débiles.
Bueno, volviendo a mi caso, ahora creo que ya estoy, por fin, sacando la cabeza. No me queda de otra. Hoy, primer día de un feriado que se alargará dos jornadas más, vine a la zona. A comer. A joder. Antes que se acabe la plata. No hay mucho. De pronto la llamada de un pana inesperado, Efraín, para ir a chupar a la casa. Jajajaja venir acá y de pronto regresar al barrio y joder. Bueno. No es mala. Por lo menos no toy tan solo y de vez en cuando algún pana se acuerda. Ya veremos. Por lo pronto he dejado de pensar en que está haciendo la omota, de imaginarme que en cualquier momento y lugar me la topo a ella y a su cojudo. Ya es un avance.
Ya me estoy levantado gran putas. Cuídense.
lunes, 27 de octubre de 2008
Maldito círculo
Eso de que la vida es un círculo es una puta verdad. Por lo menos en mi caso puntual. Se supone que ya estaba saliendo del hueco, que ya hacía mis cosas, que me concentraba por lo menos a ratos en sacar algo distinto en este puto trabajo. Pero esa noche de jueves, por la cual no pude dormir en la víspera, me hizo reverga. Sí, me fundió. Me hizo caer al fondo de los abismos. Por alguien que (aún me duele descartarle totalmente de mi vida) no vale la pena. No vale la pena mierda, no, no... Pero en el fondo del corazón, como me decía la Maggi, me muero de ganas. Aun cuando la Lu me ha hecho mierda. Sin ningún grado de compasión ni una pizca de amor.
Esa noche se presentaba Calamaro. Y yo me cagaba porque a ella le encanta y daba por descontado que ella iba, junto con el imbécil que tiene por compañero (aunque yo no lo conozco, es un imbécil hijo de su perra y drogadicta madre, que rondó sin cesar alrededor de ella y se aprovechó de su despecho). Por eso quería salir, quería estar afuera, chupando, no en el mismo lugar, pero por lo menos rondando, así como ese mal parido debió haber hecho miles de veces. Aunque supiera que ni cagando, como siempre, me la iba a topar.
Biela iba. Biela venía. ¿Por qué no le escribes? Me dijo compadeciéndose de mí el pana Cristóbal. Lo hice. Una mensaje cojudo: "Tenías razón. Calamaro es buenazo". "Qué bueno que lo disfrutes, es plenazo", contestó, dándome ánimos inútiles gracias a mi coma emocional. Dándome la posibilidad de sonreír en medio de mi amargura clavada con astillas podridas. Seguí con el mensajeo cujudo. Ni los grillos contestaron.
Seguimos chupando en el bar de los rockers. Luego en mi casa. Con música que derrumbaba las paredes de mi endeble wacho. Con la mente puesta en por qué chuchas no me respondía, aunque sabía de sobra por qué. Dormí, medio pluto. Desperté con ella en el mate. Le deje al pana. Insistí otra vez. Y de nuevo nada.
Fui al diario, angustiado, lloroso, con el corazón y la mente en la mano. Le pedí que chatearemos. El único método con el cual he tenido contacto directo con ella en meses. Accedió. Y procedió a hacerme verga. Procedió con su temple y su revanchismo, convertidos en una demoledora, a acabar conmigo, quien lloroso pedía, solicitaba, imploraba, rogaba. Totalmente desconocido. Derrumbado. Distinto al que hace dos años la enamoró e hizo con ella lo que le daba la puta gana.
Tras un pedido mío y duda por uns segundos, escribió: "no te amo", palabras que como cuchillas se clavaron en mi estómago. Remato que era feliz con el mequetrefe, quien como suponía era padre y tenía a su engendro de verga en casa como los tiene ella. Me dijo enfermo, que necesitaba tratamiento. Se cagó en mi desesperada, absurda, inédita y hasta hace poco impensable proposición de matrimonio. Sin pensarlo se limpió el culo con mi propuesta y hecho más mierda encima mío. Lo único que le faltó era decirme cómo tiraba con el cojudo eso.
Rogué. Sí le rogué. Que accediera a verme y darme la estocada final. Destrozado, tenía por lo menos la intención de que ella por lo menos diera la cara, con el ofrecimiento que le hice de que no le iba a joder que volvieramos, que entendía su nueva y ridicula relación. Ni verga dijo en su mente y me dijo no en el chat. Hecho verga. Hecho mil vergas. No sé como chucha soporté frente al teclado. Se fue. Se fue del chat diciéndome enfermo otra vez y amanezándome con que el mamarracho se haría cargo de mí si la vuelvo a buscar. Reí en medio de la desolación y una segundo después caí en cuenta: le valgo tanta verga que no le importa que un don nadie se haga cargo de mí. No me quiere. Nunca me quisiste omota fácil. Coco tenías razón cabrón desgraciado.
Me paré y casi me voy al piso. Me movía de un lado al otro para no caer. Salí de trabajo y le dije a la vieja jefa que no podía más. Lloré. Me abrazó. Quiero verle con el otro y nada más le dije. Me dijo no te vayas, te van a romper más el corazón y también la cara. Lo pensé. Salí partido, pulverizado, con la idea de ir a verla a ese pueblucho infeliz con la idea de trincarle con el otro, que en un inicio era fuerte, diluyéndose cada vez más.
Eso fue todo. Luego llanto, sin lágrimas casi. Búsqueda desesperada de panas. Casa. Consejo de uno y otro y hasta de quién chucha nada tenía qué opinar.
Ay chucha. Aún duele. En la ducha de ese hotel de santo domingo, adonde fui para culearle a la promiscua y ofrecida secretaria, pensé que mi decepcion era aún más grande al saber que quien yo pensaba amar, en quién tenía la esperanza de que algún rato diera marcha atrás y me buscara, era solo un ex de mil vergas como todas las otras, solo que, resentida, rechazada y humillada por mí forma de ser en el pasado, buscaba revancha.
Ahora quedo yo. Solo yo como siempre. Nada más. Yo mismo encargado de levantar a este medio muerto, que, pese a lo que digas perra, se levanta. Se levanta y caga a todos. Sí chucha. Se levanta y cada vez que lo hace el resto tiene miedo. Tiemblen todos hijueputas.
Esa noche se presentaba Calamaro. Y yo me cagaba porque a ella le encanta y daba por descontado que ella iba, junto con el imbécil que tiene por compañero (aunque yo no lo conozco, es un imbécil hijo de su perra y drogadicta madre, que rondó sin cesar alrededor de ella y se aprovechó de su despecho). Por eso quería salir, quería estar afuera, chupando, no en el mismo lugar, pero por lo menos rondando, así como ese mal parido debió haber hecho miles de veces. Aunque supiera que ni cagando, como siempre, me la iba a topar.
Biela iba. Biela venía. ¿Por qué no le escribes? Me dijo compadeciéndose de mí el pana Cristóbal. Lo hice. Una mensaje cojudo: "Tenías razón. Calamaro es buenazo". "Qué bueno que lo disfrutes, es plenazo", contestó, dándome ánimos inútiles gracias a mi coma emocional. Dándome la posibilidad de sonreír en medio de mi amargura clavada con astillas podridas. Seguí con el mensajeo cujudo. Ni los grillos contestaron.
Seguimos chupando en el bar de los rockers. Luego en mi casa. Con música que derrumbaba las paredes de mi endeble wacho. Con la mente puesta en por qué chuchas no me respondía, aunque sabía de sobra por qué. Dormí, medio pluto. Desperté con ella en el mate. Le deje al pana. Insistí otra vez. Y de nuevo nada.
Fui al diario, angustiado, lloroso, con el corazón y la mente en la mano. Le pedí que chatearemos. El único método con el cual he tenido contacto directo con ella en meses. Accedió. Y procedió a hacerme verga. Procedió con su temple y su revanchismo, convertidos en una demoledora, a acabar conmigo, quien lloroso pedía, solicitaba, imploraba, rogaba. Totalmente desconocido. Derrumbado. Distinto al que hace dos años la enamoró e hizo con ella lo que le daba la puta gana.
Tras un pedido mío y duda por uns segundos, escribió: "no te amo", palabras que como cuchillas se clavaron en mi estómago. Remato que era feliz con el mequetrefe, quien como suponía era padre y tenía a su engendro de verga en casa como los tiene ella. Me dijo enfermo, que necesitaba tratamiento. Se cagó en mi desesperada, absurda, inédita y hasta hace poco impensable proposición de matrimonio. Sin pensarlo se limpió el culo con mi propuesta y hecho más mierda encima mío. Lo único que le faltó era decirme cómo tiraba con el cojudo eso.
Rogué. Sí le rogué. Que accediera a verme y darme la estocada final. Destrozado, tenía por lo menos la intención de que ella por lo menos diera la cara, con el ofrecimiento que le hice de que no le iba a joder que volvieramos, que entendía su nueva y ridicula relación. Ni verga dijo en su mente y me dijo no en el chat. Hecho verga. Hecho mil vergas. No sé como chucha soporté frente al teclado. Se fue. Se fue del chat diciéndome enfermo otra vez y amanezándome con que el mamarracho se haría cargo de mí si la vuelvo a buscar. Reí en medio de la desolación y una segundo después caí en cuenta: le valgo tanta verga que no le importa que un don nadie se haga cargo de mí. No me quiere. Nunca me quisiste omota fácil. Coco tenías razón cabrón desgraciado.
Me paré y casi me voy al piso. Me movía de un lado al otro para no caer. Salí de trabajo y le dije a la vieja jefa que no podía más. Lloré. Me abrazó. Quiero verle con el otro y nada más le dije. Me dijo no te vayas, te van a romper más el corazón y también la cara. Lo pensé. Salí partido, pulverizado, con la idea de ir a verla a ese pueblucho infeliz con la idea de trincarle con el otro, que en un inicio era fuerte, diluyéndose cada vez más.
Eso fue todo. Luego llanto, sin lágrimas casi. Búsqueda desesperada de panas. Casa. Consejo de uno y otro y hasta de quién chucha nada tenía qué opinar.
Ay chucha. Aún duele. En la ducha de ese hotel de santo domingo, adonde fui para culearle a la promiscua y ofrecida secretaria, pensé que mi decepcion era aún más grande al saber que quien yo pensaba amar, en quién tenía la esperanza de que algún rato diera marcha atrás y me buscara, era solo un ex de mil vergas como todas las otras, solo que, resentida, rechazada y humillada por mí forma de ser en el pasado, buscaba revancha.
Ahora quedo yo. Solo yo como siempre. Nada más. Yo mismo encargado de levantar a este medio muerto, que, pese a lo que digas perra, se levanta. Se levanta y caga a todos. Sí chucha. Se levanta y cada vez que lo hace el resto tiene miedo. Tiemblen todos hijueputas.
domingo, 12 de octubre de 2008
Todo lento
Bueno casi han pasado dos meses de la que pocos días después se convertiría en terrible noticia y me haría poner los pies en la tierra a escala sentimental, entre otros aspectos, por no decir en todos. Bueno aún me acuerdo, y cuando eso pasa suele venir el recuerdo dura, fuertemente, pero por lo general paso fresco.
Tras la semana de crisis que se reflejó en el anterior post, bueno vivo. No busco hembras, por lo menos no soy explícito en hacerlo, pero obvio que las necesito. Es normal. Solo quiero que las cosas se den como a mi me gusta: de puta y llana casualidad y que crezcan por interés mutuo.
La chiquitolina quedó atrás, pero, como dije antes, a veces me entran unos ataques de nostalgia del hijueputas, pero bueno. Ahí le hacemos.
Y en general sigo dándole cómo se pueda. En el camello quieren que empiece a hacer temas propios y bacán. Podré ponerles matiz político y darles más sentido.
Por el resto todo un poco menos que medianamente normal. Porque esas dos palabras, "medianamente normal", creo que han sido las mejores para describir el ritmo de esta vida, de la cotidianidad de mierda.
Toca encarar. No hay otra. Porque la crisis no solo es de uno, sino de todo el planeta. Toca portarse fiel a lo que uno piensa y no dejarse llevar por la corriente de mierda, aunque, claro, a veces te embarre.
Tras la semana de crisis que se reflejó en el anterior post, bueno vivo. No busco hembras, por lo menos no soy explícito en hacerlo, pero obvio que las necesito. Es normal. Solo quiero que las cosas se den como a mi me gusta: de puta y llana casualidad y que crezcan por interés mutuo.
La chiquitolina quedó atrás, pero, como dije antes, a veces me entran unos ataques de nostalgia del hijueputas, pero bueno. Ahí le hacemos.
Y en general sigo dándole cómo se pueda. En el camello quieren que empiece a hacer temas propios y bacán. Podré ponerles matiz político y darles más sentido.
Por el resto todo un poco menos que medianamente normal. Porque esas dos palabras, "medianamente normal", creo que han sido las mejores para describir el ritmo de esta vida, de la cotidianidad de mierda.
Toca encarar. No hay otra. Porque la crisis no solo es de uno, sino de todo el planeta. Toca portarse fiel a lo que uno piensa y no dejarse llevar por la corriente de mierda, aunque, claro, a veces te embarre.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
perdido
No habrá más lamentos. Este escrito tendrá la forma de un compromiso. Por lo menos a mediano plazo. Es que fue todo tan brusco. Yo mismo decía, atrás quedaste chiquita. Ya no hay más. Ya no podía haber más por la recontra chucha. Pero, no sé por qué mierda empecé a tomarlo todo en serio semanas después de que me dijo su huevada. No sé. Sí, ya sabía que se consiguió otro. Que no esperó ni un mes para encontrar el reemplazo y mandarme a la mierda (o el gil hijueputa ese ya la vaciló con anterioridad a la perra, o ya tenían en mente culear hace rato o es mentira; no sé y tiene que valerme verga porque eso te mereces omota fácil). Ya estaba hecho. Y yo aparentemente inmune. Qué viva la vida decía. Y lo hacía. Y todo estaba medianamente normal, como siempre.
De pronto, se me vino a la mente en sueños y me transtornó el mate. No lo podía creer en un inicio y empecé a hacerme verga. Repentina y poderosamente caía al vacío. Las hembras que me tiraba se alejaban, al igual que las conquistas, y el recuerdo de esta hijueputa se hacía más duro, como piedra dentro de mi cabeza. Qué bestia. No entendía ni entiendo por qué, si siempre me valió verga al final de cuentas y siempre busqué barajarme y, si no tenía de otra, volver con ella.
Tarde descubrí que la extraña y distante relación que tenía con ella era el único elemento romántico en mi vida. Se fue esa verga de relación y no tenía nada. Nada chucha nada!!! Y la añoré y volví a vivir los contados y felices momentos que tuve con ella, que en condiciones normales me seguirían valiendo verga. La extrañé a morir y guarde la remota y cojuda esperanza de que ella aún me pensaba. Qué me va a pensar si estaba y está culeando duro y parejo con ese soberano hijueputa, si el man hace todo lo que ella le dice como buen perro, si la infeliz se libró de la "relación de peleas" que decía tener conmigo, tan solo por plantear una relación adulta, de comunicación, de diálogo, pese a todos los problemas que había.
"No vale la pena si se metió de una con otro. Simplemente no te quiso. Más bien dicho nunca te quiso", me dijo un humilde y sabio pana. Como me hizo pensar el careverga. Ni una lágrima se me ha salido hasta ahora, pero, al recordar sus palabras, se me humedecen los ojos al pensar que fui tan ingenuo, tan cojudo, tan huevón...
Le vi a los años a la que más quise en el almuerzo y fue una especie de oasis. Tenerla cerca me reconfortó algo. Y así, al borde de la inanición emocional, le pedi salir. Obvio que me mando a la verga y me dejó seguir cayendo. Luego regrese a la vida de verga que tengo y a encarar. A encarar como siempre compadre.
Atrás quedaste pendeja, como todas. Bien atrás. Aunque aun tenga dolor por esa herida que yo mismo me abrí y la pudrí con tu sal. Hazte verga con el cabrón. Muérete con tus hijos. Con tu mongolito, que un día de estos se irá más a la mierda contigo incluida. Dejame en puta paz.
Ella, en realidad, me dejo hace mucho rato, pero yo no he podido dejar su resucitado y asqueroso recuerdo, que, como un muerto viviente, se metió a mi cabeza. Solo es cuestión de aplastarle, de quemarle, de pulverizar a ese zombie, de sacarle la chucha. De no dejar huesos, ni sangre, ni carne, ni pellejos. De ponerte en tu lugar perra lasciviosa. Andate a la vergaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
De pronto, se me vino a la mente en sueños y me transtornó el mate. No lo podía creer en un inicio y empecé a hacerme verga. Repentina y poderosamente caía al vacío. Las hembras que me tiraba se alejaban, al igual que las conquistas, y el recuerdo de esta hijueputa se hacía más duro, como piedra dentro de mi cabeza. Qué bestia. No entendía ni entiendo por qué, si siempre me valió verga al final de cuentas y siempre busqué barajarme y, si no tenía de otra, volver con ella.
Tarde descubrí que la extraña y distante relación que tenía con ella era el único elemento romántico en mi vida. Se fue esa verga de relación y no tenía nada. Nada chucha nada!!! Y la añoré y volví a vivir los contados y felices momentos que tuve con ella, que en condiciones normales me seguirían valiendo verga. La extrañé a morir y guarde la remota y cojuda esperanza de que ella aún me pensaba. Qué me va a pensar si estaba y está culeando duro y parejo con ese soberano hijueputa, si el man hace todo lo que ella le dice como buen perro, si la infeliz se libró de la "relación de peleas" que decía tener conmigo, tan solo por plantear una relación adulta, de comunicación, de diálogo, pese a todos los problemas que había.
"No vale la pena si se metió de una con otro. Simplemente no te quiso. Más bien dicho nunca te quiso", me dijo un humilde y sabio pana. Como me hizo pensar el careverga. Ni una lágrima se me ha salido hasta ahora, pero, al recordar sus palabras, se me humedecen los ojos al pensar que fui tan ingenuo, tan cojudo, tan huevón...
Le vi a los años a la que más quise en el almuerzo y fue una especie de oasis. Tenerla cerca me reconfortó algo. Y así, al borde de la inanición emocional, le pedi salir. Obvio que me mando a la verga y me dejó seguir cayendo. Luego regrese a la vida de verga que tengo y a encarar. A encarar como siempre compadre.
Atrás quedaste pendeja, como todas. Bien atrás. Aunque aun tenga dolor por esa herida que yo mismo me abrí y la pudrí con tu sal. Hazte verga con el cabrón. Muérete con tus hijos. Con tu mongolito, que un día de estos se irá más a la mierda contigo incluida. Dejame en puta paz.
Ella, en realidad, me dejo hace mucho rato, pero yo no he podido dejar su resucitado y asqueroso recuerdo, que, como un muerto viviente, se metió a mi cabeza. Solo es cuestión de aplastarle, de quemarle, de pulverizar a ese zombie, de sacarle la chucha. De no dejar huesos, ni sangre, ni carne, ni pellejos. De ponerte en tu lugar perra lasciviosa. Andate a la vergaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
miércoles, 27 de agosto de 2008
La cosa no cambia, pero...
No es muy difícil darse cuenta de lo que uno escribe en el pasado llega a parecerse tanto con el presente. A veces, salvo por ciertos detalles, las cosas van repitiéndose. Tras ese marzo de soledad, en abril me decidí a salir de la casa de nuevo a un mini depar, a mi cucho , como lo llame a su tiempo, en el cual duré algo más de dos meses. Me sirvió de mucho el aislamiento, hasta que mis taitas decidieron mandarme a la casa de ellos por el norte. En medio de ese período viviendo en ese cuchitril volví con la chiquita y también terminé. Luego vino el último regreso y la inmediata terminación, hasta que, hace unas tres semanas, ella me dijo: ya me conseguí otro gil.
Ahora hago una cosa distinta en mi trabajo. Deje deportes para ir a mundo. Buen cambio. Realmente el único al que podía aspirar. Se hizo efectivo, por fin, mi ascenso, aunque con apenas 55 dólares de por medio. En fin. Sigo siendo aquel y no. Lo importante es que sigo batiéndome cuerpo a cuerpo con la vida.
Ahora hago una cosa distinta en mi trabajo. Deje deportes para ir a mundo. Buen cambio. Realmente el único al que podía aspirar. Se hizo efectivo, por fin, mi ascenso, aunque con apenas 55 dólares de por medio. En fin. Sigo siendo aquel y no. Lo importante es que sigo batiéndome cuerpo a cuerpo con la vida.
sábado, 22 de marzo de 2008
Más de lo mismo
Bueno, de nuevo solano. Así es la vida. Por lo menos para mí. Este es el círculo vicioso de los últimos años. Lo último fue bueno por partes, como todo. Pero ya estaba agotado. Atrás quedaste chiquita linda con tus dudas y yo con las mías. Toca darle palante.
Es paradójico estar por fin solo, gozar de tu libertad, pero no tener con quién. Ni con quién pegarte un trago. Eso pasa por vivir como zanahorio con mis cuchos. Bueno, claro que viviendo solo tampoco sería muy distinto. Soy un ser demasiado crítico para esta sociedad decadente dentro de este paísito conservador. Así que me aislan. Me discriminan. Pero ya aparecerá algo. El secreto es no desesperarse. Y también cuidar el billete para no estar cagado.
Es paradójico estar por fin solo, gozar de tu libertad, pero no tener con quién. Ni con quién pegarte un trago. Eso pasa por vivir como zanahorio con mis cuchos. Bueno, claro que viviendo solo tampoco sería muy distinto. Soy un ser demasiado crítico para esta sociedad decadente dentro de este paísito conservador. Así que me aislan. Me discriminan. Pero ya aparecerá algo. El secreto es no desesperarse. Y también cuidar el billete para no estar cagado.
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