Más bien dicho este fue malo. Pero es apenas una repetición de los últimos días, de los últimos meses. Apenas dormí luego de las putas cervezas que me pegué con los infelices esos. Luego tuve que madrugar y luego manejar con tráfico de mierda entre el valle y Quito. Llegué tarde a mi cita con el equipo de Pichincha, pero, en lo único bueno del día, los manes también se tomaron su tiempo y pude hablar con tranquilidad.
Luego como un puta zombie hasta la tarde. Aguantar a los carevergas, comer y escribir a regañadientes. Escuchar al amargado del montuvio-editor, ir a una charla de mierda de un periodista paraguayo lameculos e ir a cagar porque la comida me hizo mal. Encima, y lo peor de todo, que la mancita esa que apereció de pronto me huevea, como si fuera un taradito guambra de los que ella está acostumbrada a tratar. Perra Pendeja. Infeliz. Andate a la verga suca desabrida. Frigida has de ser. Si lo único que quería era darte verga. Ojalá para eso sirvas.
Me calenté con la mona y la colombiana en el chat, pero eso es una mierda. No sirve sino para alimentar frustraciones. Luego pedí comida en un restaurante de pollos de mierda, porque siempre que me deprimo se me pasa tragando, y lo bueno fue que a mi pesar era poco pero me hizo bien para mi dañado estómago. En fin. Ahora estoy en la zona y no sé qué chuchas hago. No sé si me arreche a ir un bar solo. Bueno ya veremos. Todos valen vergaaaaaaaaaaaa.
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