Bueno casi han pasado dos meses de la que pocos días después se convertiría en terrible noticia y me haría poner los pies en la tierra a escala sentimental, entre otros aspectos, por no decir en todos. Bueno aún me acuerdo, y cuando eso pasa suele venir el recuerdo dura, fuertemente, pero por lo general paso fresco.
Tras la semana de crisis que se reflejó en el anterior post, bueno vivo. No busco hembras, por lo menos no soy explícito en hacerlo, pero obvio que las necesito. Es normal. Solo quiero que las cosas se den como a mi me gusta: de puta y llana casualidad y que crezcan por interés mutuo.
La chiquitolina quedó atrás, pero, como dije antes, a veces me entran unos ataques de nostalgia del hijueputas, pero bueno. Ahí le hacemos.
Y en general sigo dándole cómo se pueda. En el camello quieren que empiece a hacer temas propios y bacán. Podré ponerles matiz político y darles más sentido.
Por el resto todo un poco menos que medianamente normal. Porque esas dos palabras, "medianamente normal", creo que han sido las mejores para describir el ritmo de esta vida, de la cotidianidad de mierda.
Toca encarar. No hay otra. Porque la crisis no solo es de uno, sino de todo el planeta. Toca portarse fiel a lo que uno piensa y no dejarse llevar por la corriente de mierda, aunque, claro, a veces te embarre.
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